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CLASE 3 del Taller de Poesía de @poesiaconurbana (IG)

Memoria y vida Ella se acuerda de quién era. Solo compartieron algunos días en aquella habitación oscura y húmeda antes de que se la llevaran para siempre, pero ella se acuerda de quién era. Recuerda cómo se aferraba a lo que conocía de sí misma para sobrevivir a la tortura y las violaciones. En su memoria viven sus historias, en su memoria vive. Se acuerda de que era maestra jardinera, que tenía 28 años y que quería conocer el Sur de Argentina. — Vas a ir al Sur, vas a ver que vamos a salir de acá y vas a viajar — se acuerda de haberle dicho. Tenía un tatuaje en la cintura y el primer día tenía el pelo corto, por los hombros. Al segundo día se lo habían rapado, igual que a todas. Se acuerda de consolarla entre sus brazos mientras le recitaba poesías que se sabía de memoria hasta que se dormía por el cansancio. Solo se tenían a ellas mismas y a esa habitación sucia. Se acuerda porque por algunos días se mantuvieron vivas. Ninguna de las dos mencionó nunca a su familia, dolía tan...

CAPITANA DEL CONURBANO

Como siempre, la Costera estaba tardando una eternidad. Tendría que haberme tomado el tren hasta Lomas. Di un sorbo al vaso térmico que tenía lleno de café mientras repasaba mentalmente los temas del final al ritmo de canciones sin letra para evitar distraerme. El café se sumaba a las tres bebidas energéticas que había tomado durante la noche. Ayer llegué tarde de trabajar por un problema con una clienta y no me quedó otra que repasar toda la noche. Soy bastante consciente de lo mal que le estaba haciendo a mi cuerpo: la combinación de bebidas energéticas, café y la falta de descanso no podía traer nada bueno. El bendito colectivo dobló en Espora y me tomé de un sorbo la mitad del café que quedaba. Apenas puse un pie en la Costera me empecé a sentir enferma. Como habían venido dos juntas pude sentarme y pasarla mal oculta en la oscuridad de la madrugada sin llamar demasiado la atención. Mi panza me estaba odiando y me lo hacía saber. Yo solo podía pensar en aguantar el viaje de treinta...

VICTORIA LEGUIZAMON

2°B Era el tercer cadáver sin sangre que aparecía en el mes. En la Comisaría Seccional Segunda de Ramos Mejía ya bromeaban con vampiros y ese tipo de historias fantásticas, pero yo no tenía tiempo para reírme de sus chistes. Mi jefa me venía presionando para que resolviera el caso desde la aparición del primer cadáver, pero el asesino era tan bueno que no dejaba rastros en los cuerpos ni en donde aparecían. Estaba sumida en mis pensamientos cuando un ruido de llaves me distrajo: mi vecina Victoria salía de su departamento. Victoria Leguizamon se había mudado al departamento B del segundo piso hacía un mes, yo vivía en el A. Llegó al edificio por la noche y se presentó mientras sus madres la ayudaban a subir sus pertenencias. Las tres tenían la piel muy pálida y Victoria estaba llena de tatuajes de todo tipo, desde dibujos con muchos colores hasta frases simples. Tenía el pelo rapado y su color favorito parecía ser el negro ya que no se vestía con otro. Su ropa hacía juego con sus o...

FLOR

El vaivén del Cascabel Dorado sobre las olas era el somnífero favorito de Flor. Disfrutaba escuchar cómo las monedas y otros artefactos de metal saqueados se movían en la bóveda debajo de su camarote. Pero esa noche ni todo el oro del mundo podría calmarla. Todavía con la camisa y el pantalón puestos, la capitana se paseaba desde su cama hasta el sillón. El vello blanco de todo su cuerpo seguía erizado, alerta. Sus largas y afiladas uñas se clavaban en las palmas de sus manos a pesar de que intentaba no lastimarse. Sus colmillos hacían lo propio sobre su fino labio inferior. Imaginaba un escenario diferente con cada movimiento de la moneda que trasladaba de una mano a la otra. Con cada nueva pasada, contemplaba un futuro peor. La ansiedad la estaba consumiendo. Sacudió su cabeza y los múltiples aritos que tenía en sus pequeñas orejas se chocaron entre sí y tintinearon. Flor se asustó con el sonido, soltó la moneda, se irguió todo lo que sus dos metros de altura le permitieron y empuñ...

CLASE 2 del Taller de Poesía de @poesiaconurbana (IG)

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POEMA LIBRE Insuficiente No me alcanza, la conformidad se escapa entre mis dedos, corro en su búsqueda, pero mi esfuerzo no alcanza.   Siempre espero algo más, un secreto, una razón, una sorpresa,                      algo oculto.   Sin embargo no hay nada más, la existencia es lo que vivo y no me alcanza, no me puedo conformar .   Las oportunidades pasan, el bienestar pasa, la felicidad pasa, la vida pasa y la insuficiencia                             permanece.   Me canso de esperar ese día, el día en que la insuficiencia                          tampoco me alcance         ...